Mañana me voy. No lo pensé demasiado, pero no lo pensé adrede; lo evité.
Creo que no quiero hacer planes al respecto hasta que llegue allá, y vea qué onda. Seguro me agarre pánico. Creo que voy a pensar un millón de cosas, pero lo bueno es que voy a estar muy lejos como para actuar, así que voy a poder pensar un montón y hacer re poco. A veces eso está bueno.Cambiar el lugar donde duermo, la ropa, los horarios, las comidas, las rutinas, las frases, los juegos, los lugares. Irme un poco, no tanto, pero mirar desde otro lado.
No saqué ni pasaje de vuelta, voy a ver qué me pinta. Por lo pronto terminé de armar la mochila hace un rato: 14 remeras, 2 polleras y un short, un vestido campestre (no doy perra, y no voy a irme a pasar vergüenza a otro lado).
Llevo la compu, un libro de dirección estratégica de recursos humanos, valium, un mazo de cartas y el mp3 con música budista, rocanrol y punk cabeza. Y la epilady.
No me voy muy lejos y creo que tampoco me voy mucho tiempo, me hago la liberal pero tengo obligaciones de acá a una semana. Capaz que llego al nirvana antes de lo pensado y me pinta volver. Capaz que extraño a mi vieja. Qué se yo.
Creo que dejo mi osito de peluche en casa, y además desactivé mi cuenta de Facebook.
Ahora me voy a dormir, y a pensar de qué me estoy queriendo escapar.